Control de calidad farmacéutico

Análisis Físicos Farmacéuticos en Guatemala

Control y desempeño del producto

¿Qué evaluamos?

En Global Quality realizamos análisis físicos para materias primas, productos terminados y diferentes formas farmacéuticas, siguiendo metodologías reconocidas por USP, BP y otras farmacopeas internacionales. Estos ensayos permiten verificar propiedades críticas relacionadas con la estabilidad, desempeño y calidad del producto antes de su liberación al mercado.

Pruebas Físicas para Control de Calidad y Cumplimiento Regulatorio

Análisis de dispositivos médicos y material médico quirúrgico en laboratorio certificado en Guatemala

Determinación de Humedad / Pérdida por Secado

Controlamos el contenido de humedad mediante pérdida por secado o Karl Fischer para garantizar la estabilidad del producto.

Medición de pH

Determinamos el pH de soluciones, suspensiones, emulsiones y semisólidos para verificar estabilidad y cumplimiento de especificaciones.

Actividad de Agua

Conozca los principales análisis físicos que realizamos para garantizar la calidad, estabilidad y cumplimiento regulatorio de sus materias primas y productos terminados.

Análisis físicos que realizamos

El agua en un sólido farmacéutico puede ser un problema silencioso. En niveles normales no causa ningún daño. Pero cuando está de más, puede acelerar la degradación química del principio activo, facilitar el crecimiento de microorganismos, alterar la compresibilidad del polvo durante la fabricación y cambiar el tiempo de desintegración de la tableta. Por el contrario, si el producto está demasiado seco, puede volverse quebradizo y perder integridad mecánica.

Por eso la determinación de humedad o pérdida por secado es una de las pruebas más rutinarias en el control de calidad de materias primas y productos sólidos. Mide cuánto peso pierde una muestra cuando se somete a condiciones de secado controladas, y ese porcentaje refleja el contenido de agua y otras sustancias volátiles que estaban presentes.

En Global Quality realizamos esta determinación por dos métodos según lo que se necesite. El método gravimétrico en estufa mide la pérdida total de sustancias volátiles por diferencia de peso. El método de Karl Fischer es más específico: detecta y cuantifica exclusivamente el agua, sin confundirla con otros solventes que también podrían perderse por secado.

Este análisis es de aplicación rutinaria en la liberación de materias primas, el control de producto terminado y los estudios de estabilidad.

El pH es uno de los parámetros más básicos y más influyentes en la calidad de un producto farmacéutico. Mide qué tan ácida o alcalina es una solución, y ese dato tiene impacto directo en la estabilidad del producto, en la seguridad para el paciente y en la eficacia del medicamento.

Desde el punto de vista de la estabilidad, muchos principios activos se degradan mucho más rápido cuando el pH se aleja de su rango óptimo. Por eso el pH es un parámetro que se monitorea en los estudios de estabilidad para asegurarse de que no está cambiando de manera indeseable con el tiempo.

Desde el punto de vista clínico, el pH importa especialmente en productos inyectables y oftálmicos. El cuerpo humano tiene un pH sanguíneo muy estable, alrededor de 7.4, y una solución inyectable muy ácida o muy alcalina puede causar dolor, irritación o daño en el tejido donde se administra. En colirios, un pH incorrecto puede irritar la superficie ocular y reducir la tolerancia del paciente al tratamiento.

En Global Quality medimos el pH con potenciómetros calibrados de alta precisión, aplicable a soluciones, suspensiones, emulsiones, semisólidos y agua. Los resultados se comparan contra la especificación registrada del producto.

Dos productos pueden tener exactamente el mismo contenido de humedad y comportarse de manera completamente diferente durante el almacenamiento. Eso sucede porque no toda el agua en un producto está disponible para reaccionar o para que los microorganismos la usen. La actividad de agua (Aw) mide esa fracción disponible, y es un predictor mucho más preciso que el contenido de humedad para anticipar problemas de estabilidad o contaminación microbiana.

La escala de actividad de agua va de 0 a 1. Cuanto más cerca de 1, más agua libre hay disponible y mayor es el riesgo: los microorganismos crecen, las enzimas se activan, y las reacciones de degradación química se aceleran. Por debajo de ciertos umbrales, esos procesos se inhiben progresivamente. La mayoría de las bacterias no puede crecer por debajo de 0.85; la mayoría de los mohos, por debajo de 0.70.

Conocer la actividad de agua de un producto permite tomar decisiones informadas sobre el tipo de envase que se necesita, las condiciones de almacenamiento que deben indicarse en la etiqueta y el tiempo de vida útil que puede declararse con seguridad.

En Global Quality medimos la actividad de agua con equipos de punto de rocío que entregan resultados rápidos y reproducibles. Este análisis es especialmente relevante para productos sólidos, semisólidos y polvos, y es ampliamente utilizado en la industria farmacéutica, cosmética y de ingredientes naturales.

El agua es uno de los ingredientes más importantes en la fabricación de medicamentos. Se usa como solvente en formulaciones, en el lavado de equipos y envases, y en múltiples etapas del proceso de manufactura. Pero no cualquier agua sirve: el agua farmacéutica debe cumplir especificaciones estrictas de pureza, y la conductividad eléctrica es una de las pruebas más directas para verificarlo.

La conductividad mide cuánta corriente eléctrica puede conducir el agua. Esa capacidad proviene de los iones disueltos —sales minerales, cloruros, sulfatos— y mientras más iones haya, mayor es la conductividad. En agua purificada (PW) y agua para inyección (WFI), los niveles iónicos deben ser extremadamente bajos, lo que se refleja en una conductividad muy pequeña. Si la conductividad está fuera de especificación, es señal de que el sistema de purificación no está funcionando correctamente.

Una conductividad alta en el agua de proceso puede interferir con la formulación, afectar la estabilidad del producto o comprometer su seguridad, especialmente en inyectables donde la pureza del agua es crítica.

En Global Quality realizamos mediciones de conductividad con conductímetros calibrados, reportando los resultados en µS/cm a temperatura corregida a 25 °C, conforme a los criterios de USP <645>. También realizamos este análisis en soluciones electrolíticas y productos cosméticos donde la conductividad es un parámetro de especificación.

La viscosidad describe qué tan espeso o fluido es un líquido o semisólido. En la vida cotidiana, el agua y la miel son el ejemplo clásico de dos extremos de viscosidad. En productos farmacéuticos, la viscosidad no es solo una característica organoléptica: determina cómo se dosifica el producto, cómo se siente al usarlo y, en algunos casos, qué tan bien funciona.

En un jarabe, la viscosidad afecta qué tan fácil es medirlo con una cuchara o jeringa. En una crema o gel de uso tópico, determina si se extiende bien sobre la piel, si permanece en el sitio de aplicación y a qué velocidad penetra el activo. En un inyectable de alta concentración, una viscosidad demasiado alta puede hacer difícil la inyección a través de una aguja fina. En un colirio, una viscosidad mayor puede prolongar el tiempo de contacto con la superficie ocular y mejorar la absorción del principio activo.

En Global Quality medimos la viscosidad con viscosímetros rotativos tipo Brookfield, que son adecuados tanto para fluidos simples como para productos que se comportan de manera más compleja bajo diferentes velocidades de flujo —como las cremas y los geles. Los ensayos se realizan a temperatura controlada y los resultados se expresan en centipoises (cP) o milipascales por segundo (mPa·s).

Cada sustancia sólida pura tiene una temperatura característica a la que cambia de sólido a líquido. Esa temperatura —el punto de fusión— es como una huella: específica para cada compuesto y reproducible en condiciones estándar. Por eso es una de las pruebas de identificación más antiguas y confiables en el análisis de materias primas farmacéuticas.

Cuando el punto de fusión coincide con el valor reportado en la farmacopea o en el certificado del estándar de referencia, se confirma que la sustancia es lo que dice ser. Cuando hay una desviación —especialmente si el rango de fusión es amplio en lugar de nítido— es señal de que hay impurezas o mezclas de compuestos, porque las sustancias impuras tienden a fundir a temperaturas más bajas y en un rango más extenso que las puras.

Esta prueba es especialmente útil para materias primas sólidas que no tienen un perfil espectral o cromatográfico fácilmente diferenciable, o como prueba de confirmación adicional junto a otras técnicas de identificación.

En Global Quality determinamos el punto de fusión con equipos automatizados de medición óptica que registran con precisión el inicio y el final de la transición de fase, eliminando la subjetividad de los métodos visuales tradicionales. El resultado se reporta como rango de fusión y se compara contra el valor de referencia de la monografía correspondiente.

Algunos compuestos químicos tienen la capacidad de rotar la luz. Cuando un rayo de luz polarizada pasa a través de una solución de estos compuestos, su plano de vibración gira un ángulo determinado, y ese ángulo es característico de la sustancia. Esta propiedad se llama rotación óptica y es especialmente importante en la industria farmacéutica porque muchos principios activos son moléculas quirales: existen en dos formas que son imagen especular la una de la otra, llamadas enantiómeros.

Lo que hace a esto clínicamente relevante es que los dos enantiómeros de un mismo compuesto pueden tener efectos biológicos completamente diferentes. Uno puede ser el activo terapéutico y el otro inactivo o tóxico. El caso más conocido es el de la talidomida, donde uno de los enantiómeros era sedante y el otro causaba malformaciones en el feto. Ejemplos más recientes incluyen el ibuprofeno, el omeprazol y muchos otros medicamentos de uso cotidiano.

Medir la rotación óptica de una materia prima permite confirmar que se tiene el enantiómero correcto, en la proporción correcta. Si el valor obtenido no coincide con el de referencia, puede indicar adulteración, mezcla de enantiómeros o una fuente de materia prima diferente a la declarada.

En Global Quality realizamos esta determinación con polarímetros con lámpara de sodio (589 nm), a temperatura controlada, conforme a la monografía de la sustancia en USP, BP o Ph. Eur.

Una tableta que se rompe en el blíster antes de llegar al paciente es inútil. Una tableta tan dura que no se desintegra en el estómago tampoco sirve. La dureza es el parámetro que define ese equilibrio: la fuerza que se necesita para fracturar la tableta, medida como indicador de si la compresión durante la fabricación fue la adecuada.

La dureza no existe de manera aislada: está directamente relacionada con la desintegración y la disolución. Una tableta más dura tiende a desintegrarse más lento, lo que puede retrasar la liberación del principio activo. Una tableta con poca dureza se desintegra rápido, pero puede fragmentarse durante el empaque, el transporte o incluso al sacarse del blíster.

Por eso la especificación de dureza de cada producto busca un rango donde la tableta sea suficientemente resistente para sobrevivir la cadena logística, pero suficientemente frágil para comportarse bien en el tracto digestivo.

En Global Quality medimos la dureza con durómetros automatizados que aplican fuerza progresiva sobre el diámetro de la tableta hasta fracturarla, reportando los resultados con media, desviación estándar, mínimo y máximo, conforme a USP <1217>.

Antes de que un medicamento sólido pueda absorberse, primero tiene que desintegrarse. La tableta o cápsula entra al estómago, el líquido la rodea y la presión mecánica la va fragmentando hasta que los pedazos son lo suficientemente pequeños para que el principio activo pueda disolverse y luego absorberse. Si ese proceso de desintegración es demasiado lento o no ocurre del todo, el medicamento no llega a la sangre y no hace efecto.

La prueba de desintegración mide cuánto tiempo tarda la forma farmacéutica en disgregarse completamente bajo condiciones que simulan el ambiente del tracto digestivo: temperatura controlada, movimiento y el medio líquido apropiado. El criterio de aceptación varía según el tipo de producto: tabletas simples, tabletas recubiertas y tabletas entéricas tienen tiempos de desintegración diferentes, definidos según la farmacopea o la especificación registrada.

En Global Quality realizamos esta prueba conforme a USP <701>, con desintegradores calibrados y los medios de inmersión indicados para cada tipo de producto. Es un análisis de rutina en la liberación de lotes y en los estudios de estabilidad de formas sólidas orales.

La densidad es la relación entre la masa de una sustancia y el volumen que ocupa. Es un parámetro sencillo en concepto, pero con aplicaciones prácticas importantes en productos líquidos y semisólidos.

La densidad es clave para calcular concentraciones a partir de volúmenes medidos, para controlar la uniformidad de llenado cuando la dosificación es volumétrica y para detectar desviaciones en la formulación. Un jarabe más denso de lo esperado puede indicar un exceso de excipientes o una concentración mayor de principio activo. Una crema menos densa puede indicar incorporación incorrecta de agua o de algún componente de la fase oleosa.

En Global Quality determinamos la densidad de líquidos y semisólidos mediante picnometría.

Información Técnica

¿Por qué son importantes los análisis físicos farmacéuticos?

Los análisis físicos permiten verificar propiedades fundamentales que influyen directamente en la calidad, estabilidad y desempeño de materias primas y productos farmacéuticos. Parámetros como humedad, pH, viscosidad, actividad de agua, dureza o desintegración ayudan a confirmar que cada producto mantiene las características necesarias para su fabricación, almacenamiento y uso seguro.

Estos ensayos forman parte del control rutinario de calidad, los estudios de estabilidad y los procesos de validación exigidos por las farmacopeas y autoridades regulatorias nacionales e internacionales. Sus resultados permiten detectar desviaciones antes de que afecten la eficacia, seguridad o vida útil del medicamento.

En Global Quality contamos con equipos especializados, procedimientos validados y personal altamente capacitado para realizar análisis físicos conforme a USP, BP y otras farmacopeas reconocidas, proporcionando resultados confiables y trazables para la industria farmacéutica, cosmética y veterinaria.

¿Necesitas análisis físicos para liberar tu producto o materia prima?

Escríbenos y te indicamos el ensayo adecuado para tu caso.

Nuestra Diferencia

¿Por qué Global Quality?

Global Quality es un laboratorio especializado en control de calidad farmacéutico que combina experiencia técnica, cumplimiento regulatorio e infraestructura analítica avanzada para brindar resultados confiables y trazables a la industria regulada de Guatemala y Centroamérica.

Certificación BPL

Trabajamos bajo Buenas Prácticas de Laboratorio para garantizar la calidad y confiabilidad de cada resultado.

Tercero Autorizado MSPAS

Nuestros resultados son válidos para procesos regulatorios y trámites ante el Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social.

Métodos USP

Aplicamos metodologías alineadas con farmacopeas y estándares internacionales reconocidos por la industria farmacéutica.

Equipos Especializados

Contamos con instrumentación analítica y equipos de control físico que permiten obtener resultados precisos y reproducibles.

Resultados Trazables

Cada análisis se realiza bajo procedimientos documentados que garantizan trazabilidad y respaldo técnico.

Instrumentación

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Servicios especializados

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